Libros

Las multinacional del odio

 

La infancia del diablo

 

 

 

Bienvenidos a la próspera Dalterra, donde conoceremos a Lucio, de profesión alcohólico y de oficio ejecutivo de un banco de desarrollo, quien intenta que la bebida no se convierta en su única ocupación: mejor abrazar la constancia del borracho, piensa resignado, que caer en la inconstancia del alcohólico que se pasa la vida intentando dejar de beber. No tiene una gran vida, pero a ratos está convencido de tener un soportable sucedáneo…
También conoceremos a Miguel, talentoso buscador de tesoros que tras años mereciendo encontrar el tesoro que buscaba—aquel legendario Barón Dint que cuentan los historiadores que se hundió en las costas de Aguaviva a principios del siglo XX—, acaba encontrando un tesoro que no merece. Entre el fracaso y el éxito, ambos inmerecidos, veremos para cual está peor preparado.

De éxitos sabe mucho el gran Jorge Menal, presentador estrella de la televisión de Dalterra, quien ha comenzado a sospechar que tener demasiadas cosas es el camino más seguro a no tener ninguna de verdadera importancia. ¡Lo curioso es que parece tener planes al respecto!

Estos son algunos de los personajes que entrarán en contacto con un tal Krgf, buscador y cuidador de debilidades y culpabilidades, personaje siniestro capaz de aplicar la paciencia del agricultor en la fértil y débil tierra humana; un habitante de la noche que duerme y trabaja en cientos de pequeñas oficinas distribuidas por los polígonos de la Dalterra suburbana. Krgf ha descubierto la más útil y estéril de las fórmulas sociales: la del odio.

Las Multinacional del odio trata sobre contradicciones y dualidades; de momentos en los que no nos venderíamos a ningún precio y otros en los que parecemos a la espera de que alguien pague cualquier cosa por nosotros; de la diferencia entre vender y venderse, que tal vez sólo sea si somos nosotros o el comprador quien decide lo que vendemos y a qué precio; de la desconfianza de ser utilizados a los anhelos de utilidad…Novela de tentaciones y resistencias, de sueños no cumplidos y energías recuperadas para seguir persiguiéndolos y de la sutil pero gran diferencia entre el abandono y la no colaboración…

 





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